Cuando sus manos furtivas
rozan la nacarada azucena
y en un gesto atrevido
posa sus labios en ella
letras aromadas escapan
envolviendo su nombre
Ella sonríe y calla
Mirta L. Urdiroz
rozan la nacarada azucena
y en un gesto atrevido
posa sus labios en ella
letras aromadas escapan
envolviendo su nombre
Ella sonríe y calla
Mirta L. Urdiroz
6 comentarios:
A las 23 de diciembre de 2007, 22:32 ,
Elisabet Cincotta ha dicho...
Qué poema querida Mirta.
El último verso encierra tanta palabra e imagen.
Besos
Elisabet
A las 27 de diciembre de 2007, 13:55 ,
Unknown ha dicho...
Abrazos Mirta, bello también, eres sutil, agradable, cae muy bien al oído tu poesía.
Julia del Prado desde el Perú
A las 2 de enero de 2008, 23:23 ,
Viviana Álvarez ha dicho...
Callamos de felicidad, de desbordada alegría que inunda los recónditos rincones del alma.
Es un placer deslizarme por tu decir!
A las 27 de febrero de 2008, 14:51 ,
S .M.T ha dicho...
Mirta ,invito a que te
acerques
a los pétalos de una rosa,
bebas su misterio
impregnes con su aroma
cada palabra que pronuncies,
cada versos que delices.
un abrazo
stella maris
A las 1 de abril de 2008, 15:56 ,
Lidia Gaytán ha dicho...
Dulce, bonito.
en ocasiones el recuerdo, el simple recuerdo, es hermoso.
Saludos,
A las 11 de mayo de 2008, 8:10 ,
Pere Bessó ha dicho...
Me extraña, mirto y lirio, que no se te hayan acercado a la desnudez explícita de los símbolos, incluso la del cazador furtivo que arranca la flor, esa azucena que, oh dios, haces acompañar del nácar. La perla de/para los labios.. Tu poema es de un erotismo clasicista que enciende pétalos, si es que hay decirlo así, que sí vale la pena. Y el final del poema, con esa salida como recurso a la tercera persona, distancia lo que quieras o convenga, pero la sonrisa y la complicidad del goce están servidas.
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